lunes, 9 de julio de 2012

PELICULA ''METEGOL´´ DE CAMPANELLA



 El secreto de su éxito

El director que en 2010 ganó un Oscar por El secreto de sus ojos cierra otro año triunfal gracias al suceso en televisión de El hombre de tu vida. En charla con LNR, cuenta todos los detalles de Metegol, el ambicioso proyecto animado al mejor estilo Pixar que estrenará el año próximo Por Fabiana Scherer | LA NACION Lo que viene: Metegol, el primer film animado del director. Foto: Daniel Pessah Buena racha es la que acompaña a Juan José Campanella desde hace un tiempo. Dice que el primer éxito recién tocó a su puerta a los 42, con El hijo de la novia y desde ahí lo "siguió de cerca" con El secreto de sus ojos y con El hombre de tu vida, una de las joyitas que dio la televisión local de este año, con Guillermo Francella, Mercedes Morán y Luis Brandoni a la cabeza (ya se aseguró una segunda temporada). La buena racha de Campanella no es fortuita; por el contrario, es un ejemplo de persevera y triunfarás o, como bien dicen por ahí, del resultado de intensos años de trabajo. "En esto empecé a los 19 y recién pasados los 40 me llegó el éxito." Y como buen obrero del cine lo intenta todo, razón por la que se embarcó en una experiencia totalmente nueva, un desafío que bautizó como Metegol y que conoceremos el año próximo. Se trata de su primera película animada, una producción que roza los 10 millones de dólares y con la que intentará contar una buena historia al mejor estilo Pixar.

 ENTRE BOTINES Y DIBUJOS

 La irreverencia de los personajes animados de la Warner y la locura desmedida de Tex Avery marcaron la infancia de Campa. Tardes infinitas en la que los gags de Bugs Bunny y compañía se apoderaban de la imaginación del niño que soñaba con ser director de cine. "Es el primer género que me gustó en mi vida", dice Campanella sin encontrar mejor justificativo para hablar de Metegol, su primera película animada. "Un desafío que ya lleva cinco años. No hay duda de que es una apuesta en todo sentido. Por momentos me siento como Beethoven componiendo sordo -reconoce- . Tuve que aprenderlo todo, porque acá se trabaja al revés que en una película en vivo (con actores de carne y hueso)." Y aquí estoy. Como siempre. Bien tirado contra la raya. Abriendo la cancha. Y eso no me lo enseñó nadie. Son cosas que uno ya sabe solo. Y meter centros o ponerle al arco como venga. Para eso son wines (...). Nada de andar bajando a ayudar al marcador de punta ni nada de eso (...) Lo que pasa es que ahora cualquier mocoso le sale con esas teorías nuevas y nuevas formas de juego o te viene con la holandesa o la brasileña y otras estupideces. ¡Por favor! El fútbol es uno solo y a mí no me saca de la formación clásica: el arquero bien parado en la raya y atento. (Memorias de un wing derecho, Roberto Fontanarrosa). El cuento del rosarino fue el disparador para que Metegol cobrara vida (ver aparte). "Reconozco no ser el típico futbolero, no soy de esos que van a la cancha a seguir a un equipo, pero como todo argentino jugué en un potrero, no lo pude evitar -confiesa el director de Luna de Avellaneda-. Eso sí, iba a la defensa o al arco, y jamás en mi vida metí un gol." -Y en el metegol, ¿te defendías? -Peor que en el potrero, era un desastre total. Es sorprendente lo que algunos pueden hacer. Si te metés en YouTube y buscás foosball podés ver campeonatos mundiales, parecen trucos, pero son reales. En la película metimos algunos. Nos sirvieron de inspiración. Campanella es bien conocido por decir lo que piensa sin importar el qué dirán. Ya en su época de estudiante de cine defendía a capa y espada al cine norteamericano, sobre todo el de los años 70, en el que incluía obras de Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, y películas como Rocky o alguna que otra comedia al estilo Y ¿dónde está el piloto? Siempre estuvo al lado del espectador. "Me gusta seducirlo y que me seduzcan. Siempre busco causar un fuerte impacto", reconoce, y sin titubear se anima a decir que Toy Story 2 es la gran película de los 90. "No hablamos de géneros, sino de cine -afirma categóricamente-. Lo que vale es que se trata de una buena historia. Ya sea Toy Story 2 o El Padrino. Y con Metegol ocurre lo mismo. Es una buena historia, sólo que la cuento de manera diferente." -¿Y para un público distinto? -En mis películas en vivo, de carne y hueso, nunca pienso en un público determinado, sé que va dirigida a los adultos, pero en realidad hago lo que me gusta a mí. En cambio, con Metegol me tuve que poner en la mente de un chico, de 8 en adelante y ése sí que es un cambio. Como diría García Ferré, de 8 a 80 años, en este caso espero que llegue a mucho más que eso. La trabajamos en la línea de Pixar, una historia que les gusta a los más chicos por los dibujos y a los más grandes por su historia. Obviamente vamos a incluir guiños para adultos, guiños que si un nene logra entender será sólo para generar cierta preocupación a sus padres [risas]. Desde hace un tiempo, en casa de los Campanella la televisión está copada por dibujitos. "Tengo un nene de 4 años (Federico, de su relación con Cecilia Monti, diseñadora de vestuario) y como en toda casa cuando hay un chico, los dibujos animados están a la orden del día -confiesa-. El único programa para adultos que se ve es El hombre de tu vida (de su autoría, ver aparte). Es el único momento en el que no transo." -No hay duda de que Federico es una fuente de inspiración. -Pasé por todo, desde Baby Einstein en adelante. Recién ahora está aceptando a Bugs Bunny. -Lo que para vos es más que importante... - Y, sí, de alguna manera nuestro téster es Bunny. Si está ahí, o en algún dibujo clásico de la Warner, vale y le damos el visto bueno para Metegol. Nos permitimos sacar al chico que tenemos adentro y ser más que irreverentes. -Aún hoy, el humor del viejo Bugs Bunny no está muy bien visto por los censores en los Estados Unidos. -Nosotros tenemos mayores libertades que los norteamericanos. Nos podemos permitir ser políticamente incorrectos. En algunas situaciones hemos trabajado con este espíritu, dejando de lado ese humor racista con el que a veces pecaban. Para mi gusto, el cine norteamericano se pasa de puritano.

 CON SELLO PROPIO

 La laptop parece ser una extensión de uno de los brazos de Campanella. El director reconoce que es un hombre afín a las computadoras. "Siempre me gustaron, desde que salieron. Aprendo rápido y por eso las incorporé a mi vida." Está más que claro que los avances tecnológicos modificaron por completo la manera de hacer cine. "Si hoy no contáramos con estas herramientas, sería imposible llevar adelante Metegol (ver aparte); por lo menos no me sentiría cómodo, nunca me habría embarcado en una historia animada como las que se hacían antes." Como si se tratara de un seleccionado, en el estudio que funciona en el Bajo Belgrano hay gente de todos lados, talento local e importado que, dispuesto a encarar el desafío, se acercó a estas tierras. "Animadores que trabajaron con (Peter) Jackson (El señor de los Anillos), con James Cameron en Avatar, otros en Dreamworks, algunos vinieron de España, de Brasil y, por supuesto, hay mucho talento argentino", enumera orgulloso. -¿Por qué creés que se sumaron a la propuesta? -Los sedujo la idea de hacer una producción de este tipo, una película que coquetea con lo artesanal, pero que combina la animación con una buena historia. La mayoría de los que están metidos en este rubro son jóvenes (no superan la barrera de los 30 años) y suelen tirarse a la aventura de vivir dos años o más en otro lado. La verdad es que tenemos un verdadero seleccionado. Hay equipo, no hay duda. Pero para que funcione se necesita un buen director técnico. Por un lado está Juan José Campanella y por el otro (literalmente, porque lo hace desde España), Sergio Pablos. Con una trayectoria que incluye trabajos en la Disney, el creador de Mi villano favorito (ver aparte) es para Campanella su lazarillo en el campo de la animación. "Estamos conectados permanentemente vía Skype; dos veces por día, mínimo, hacemos una conferencia -explica la relación con Pablos-. Nos mandamos material, lo revisamos y lo discutimos." Uno de los mayores desafíos que afronta Metegol es el de tratar de lucir como una de esas producciones hollywoodenses que superan los 100 millones de dólares. "Nuestra intención es que veas la película y no encuentres diferencia con otras producciones. Que ni siquiera se te ocurra pensar en dónde se hizo." -¿De qué presupuesto hablamos? -Ni siquiera llegamos a una décima parte del costo de aquellas películas. Lo más importante es que no se note.

 EN ARGENTO

 "No se trata sólo de poner voces -aclara Campanella-, trabajamos muy diferente del resto de las películas." Para armar el equipo de voces que darán vida y hasta una personalidad definida a los personajes, el director de El mismo amor, la misma lluvia realizó un casting de actores. "Todos pasaron por acá, y agradezco tanto que lo hayan hecho porque entendieron de qué se trataba. De hecho, lo hicieron actores que no suelen hacer casting, y otros a los que jamás se me ocurriría pedirles que lo hagan para una película en vivo, porque conozco cómo trabajan. Pienso en Pablo Rago, por ejemplo, con quien trabajé en varias oportunidades e igual necesité que pasara la prueba." -¿Por qué? ¿Qué es lo que buscabas? -Necesitaba escuchar su voz, su actuación disociada de su imagen y lo que conseguís es totalmente diferente. A Pablo Rago se sumaron Fabián Gianola, Miguel Angel Rodríguez y Horacio Fontova. "Después probamos hacer un trabajo distinto, porque queríamos algo más que sólo grabar sus voces. Los pusimos en un estudio como si fuera una sala de ensayo con decorados incluidos y los filmamos. Lo interesante de esto es que ellos actuaban las escenas como si fuera teatro." -¿Les armaron un metegol gigante? -Más o menos [risas]. Para las escenas en las que estaban metidos en el metegol pusimos un caño largo y los atamos ahí para que se movieran juntos. Grabamos todo como si fuera una película. En ningún momento hicimos eso de ponerlos frente al micrófono para que leyeran un texto; la idea era que lo interpretaran, que se interrumpieran, se pisaran. Conseguimos dar con una calidad muy diferente. -¿Qué se va a buscar con la copia que se estrene en 3D? -Sólo vamos a poner algunas cositas que salgan de la pantalla para los más chicos, pero nuestra apuesta no pasa por ahí. No soy muy amigo de esos films que dependen de que te escupan y que vos tengas que cubrirte la cara. Eso, en vez de cine, es un entretenimiento de parque temático. A lo largo de su carrera, Juan José Campanella debió sortear comentarios que lo acusaban de ser un hacedor de fórmulas por encima de su impronta. "Ojala uno tuviera fórmulas, sería todo tan fácil..." -¿Federico vio algo de Metegol? -Les mostré el teaser (un pequeño avance) a Fede y a Ceci. La verdad es que quedaron fascinados. Para Fede, es lo mismo Toy Story que Pinky Dinky Doo (serie animada preescolar), no detecta las diferencias de calidad. Sin embargo, no te voy a negar que resultó alucinante verlo con los ojos bien abiertos y sonriente frente a las imágenes de la película.

 ¿COMO SE HIZO METEGOL?

 El proyecto, que arrancó en un bar, se convirtió en el nacimiento de una industria en el país -asegura Gastón Gorali, director general creativo de Catmandu y coguionista y productor ejecutivo del film animado-. Metegol es el puntapié del que será un polo de animación como lo son China, la India y Australia, por ejemplo. Nuestra intención junto a las empresas que nos acompañan es generar un centro de capacitación de animación de alta calidad para que puedan trabajar para todo el mundo. Este trabajo es la punta de lanza." Tras reencontrarse con el cuento de Fontanarrosa, Gorali se animó a escribirle a Campanella y sugerirle la posibilidad de hacer algo juntos. La respuesta no se hizo esperar. "Estoy en Estados Unidos, vuelvo en cinco meses -le respondió-. Si te parece, nos podemos encontrar el 4 de octubre, a la 1 de la tarde, en La Dorita." Lo agendó y esperó. Tras el encuentro, nació Metegol. La noticia corrió como pólvora y el entusiasmo contagió a animadores de todo el mundo. Más de 100 personas trabajan en el estudio 100Bares-Catmandu; otras 20 lo hacen desde Madrid. Con un buen seleccionado, hay talentos de Italia, Brasil, Estados Unidos, Colombia, Panamá, México y, por supuesto, argentinos y españoles que realizan esta producción (cuenta con el apoyo de Plural-Jempsa, Antena 3, Canal + y Telefe, como productor asociado). Todo empieza en el departamento de arte ubicado en el primer piso del estudio de Bajo Belgrano. "A lápiz y desde cero", comenta Gastón, de espalda a los trazados de Nelson Luty, el director de arte que consiguió crear el universo de Metegol a través de sus particulares sets. "Toda la animación por computadora se alimenta del trabajo de un artista a mano." Luego llegará el storyboard. "Lo que se hace es contar la película en dibujos como si fuera un cómic -explica el joven director creativo de Catmandu-. Es un proceso inverso al de filmar en vivo. La animación es un proceso caro, por lo que es necesario editar la película de antemano. Lo que se anima suele quedar." Un animador hace menos de un segundo por día. El trabajo de una semana son aproximadamente cuatro segundos: "Estornudás en el cine y te perdiste el trabajo de una semana". En el departamento color se pintan los dibujos 2D (planos tal como los conocemos) para que sirvan de guía a quienes más tarde le van a dar volumen en el equipo de modelaje (como si se trabajara con plastilina). Para eso, es importante la base del color script (guión de color), una especie de storyboard en el que se cuenta la película en color a través de sensaciones frías, cálidas e intensas. En la planta baja se encuentra el departamento de modelado y el de texturas. Luego de que los escenarios y personajes adquieren su dimensión y proporción adecuadas pasan al de texturas. Allí, cada personaje adquiere su piel y la textura de su ropa. También se adueñan de ciertas expresiones, sólo algunas sirven de modelo para el director. A los escenarios se les intenta dar un dejo de realidad, esquivando las perfecciones en las que muchas veces se peca en las películas animadas. "Este proceso, el de texturas, puede demorar tres semanas por cada uno de los personajes -cuenta Gorali-. En total tenemos 80 y cada uno tiene su manual de estilo." A la isla de edición llega todo el material. Allí se compila y se edita. En el departamento de layout ya se determinan ángulos, luz, sombras y posiciones de de cámara. "Adaptamos el storyboard para hacer una primera visualización -expone-. Acá el director empieza a ver la película. En esta parte es importante hacer todas las correcciones necesarias." Desde el vamos, Juan José Campanella se propuso hacer Metegol como cualquier otra película en vivo, no por nada cuenta en su haber con el talento de Félix Chango Monti (La historia oficial y El secreto de sus ojos) en la dirección de fotografía. "La animación es sólo un recurso para contar la historia de un personaje de 20 centímetros", asegura el realizador ganador del Oscar.

 BIOGRAFIA ELEMENTAL

 Nació el 19 de Julio, de 1959, en Buenos Aires. En 1982 debutó como director de cine. Su primera película se llamó Victoria 392 y no se estrenó comercialmente. El primer éxito de su vida llegó con El hijo de la novia (2001), a los 42 años. Su película favorita es Qué bello es vivir (1946), de Frank Capra. La vio por primera vez en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín. Su infancia se vio marcada por la comedia musical Chitty Chitty Bang Bang (1968), de Ken Hughes, con Dick Van Dyke. Está casado con la diseñadora de vestuario Cecilia Monti, con quien tiene un hijo, Federico. En 1983 emigró a Nueva York para estudiar cine. En Buenos Aires comenzó sus estudios en el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC) y en el Grupo de Profesionales del Cine. Además, hizo un máster de Bellas Artes en la New York University. Vivió en el Village. Al finalizar los cinco años en la NYU hizo como tesis el corto El contorsionista, basado en una historieta de Trillo y Mandrafina. Su vuelta al país lo selló con el estreno de El mismo amor, la misma lluvia (1998), que protagonizaron Ricardo Darín y Soledad Villamil. En Estados Unidos desarrolló buena parte de su trabajo en series como La ley y el orden; Dr. House, Brothers & Sisters y 30 Rock, entre otras. En aquel país también filmó El niño que gritó puta (1991) y Love Walked In (1997), basado en el libro Ni el tiro del final, de José Pablo Feinmann. En 2006 obtuvo junto a Ricardo Darín la nacionalidad española. Además de ser un amante de la música, toca el violín. Según el director, hace tiempo dejó de lado el sueño de ser un gran músico y se limita a tocar durante su hora de almuerzo. El secreto de sus ojos (1), la película con la que ganó el Oscar (2) como Mejor Film Extranjero, fue la primera que rodó totalmente en digital, y constituyó uno de los mayores éxitos del cine argentino en treinta años, superó los casi dos millones y medio de espectadores. Otro de sus recordados trabajos son Luna de Avellaneda (2004) para cine y la miniserie Vientos de agua (2006) para la televisión. También realizó varios programas educativos y sociales para el Canal Encuentro, que depende del Ministerio de Educación de la Nación. Actualmente, sirve de anfitrión al ciclo de cortos que emite TNT. Se trata de Fronteras, un programa hecho por diferentes realizadores latinoamericanos. Campanella es uno de esos tipos que se mete de incógnito en las salas de cine para ver las reacciones del público. Para saber qué es lo que la gente piensa de El hombre de tu vida (3), el programa de televisión, el director encontró en Facebook un aliado. Lo que se viene: "Apenas termine de filmar el segundo año de El hombre de tu vida voy a empezar a laburar en una nueva película y a darles los toques finales a Metegol, que espero estrenar a mediados de 2012".

 DESDE ESPAÑA, PURO TALENTO ANIMADO

 En los años 90 Sergio Pablos fue uno de los tantos españoles que armó la valija y se fue a probar suerte a los Estados Unidos. "Desde chico supe que lo mío era la animación", reconoce. Por lo que su destino también estaba marcado desde tiempo atrás. Disney lo fichó y allí trabajó para varias producciones, entre ellas Hércules, El jorobado de Notre Dame y Tarzán. Como todo inquieto y buen animador, llegó el momento de volver a la tierra que lo vio nacer y crear allí su propia empresa, Animagic, ahora denominada The SPA Studios, donde tiene como clientes nada menos que a la misma Disney, Warner, Universal y Blue Sky. Pablos es mundialmente conocido por Mi villano favorito, la popular película que produjo Universal Pictures e Illumination Entertainment sobre una historia propia y original. La repercusión no se hizo esperar y su nombre rápidamente se ligo a otro éxito, Río, de los creadores de La era de hielo. Fue Gastón Gorali quien se puso en contacto con el animador español para contarle acerca del proyecto. "Apenas supe que detrás de esta historia iba a estar Campanella no lo dudé; de hecho estábamos trabajando con otros tres proyectos a los que finalmente dimos de baja -confiesa-. La propuesta fue más que tentadora: ser una especie de apoyo dentro del terreno de la animación. Mi función es la de ayudarlo a reforzar el conocimiento amplísimo que él tiene de cine." Un pequeño grupo de artistas desde Madrid se suma al trabajo que se está realizando acá en Buenos Aires. "Todo lo que se hace, ya sea en España como en la Argentina, pasa por mi supervisión y la de mi compañero Fernando Moro (otro veterano en el campo). Nosotros damos nuestra opinión para que Juan pueda tomar un decisión acerca de cómo seguir." Convencido de que la animación es un terreno que ofrece una libertad creativa absoluta, Pablos encontró en Campanella al narrador perfecto. "Es un hombre que sabe cómo contar una historia, y eso es clave para cualquier film -asegura-. Metegol tiene su sello y eso se nota desde el comienzo. Es un relato lleno de humanidad y humor." Entre los retos que enfrenta Metegol, Sergio Pablos puntualiza dos: "El primero es que pueda trascender las fronteras, porque claramente tiene un sello bien argentino -dice-; el otro, y quizás el mayor, es que el público no note la diferencia entre nuestra película y una de Pixar o DreamWorks, a pesar de hacerla sólo con una fracción de aquellos grandes presupuestos. Somos ambiciosos y estamos dispuestos a conseguirlo"

 DE MAQUINAS

 La tecnología que permite al equipo de Juan José Campanella dar vida a los personajes de Metegol llega de la mano de HP e Intel. Ambas compañías, que ya han participado en proyectos mundiales junto a DreamWorks, Pixar y Walt Disney, se unen esta vez al director argentino. Los máquinas utilizadas para la producción de la película son HP Workstations equipadas con procesadores Intel® Xeon®..}

No hay comentarios: