miércoles, 15 de diciembre de 2010

Tron: el legado

ASI ERA LA PRIMER PELICULA DEL AÑO 1982.......EXCELENTE PELICULA !



TRAILER DE LA PELICULA VERSION 2010





A JUGAR... Y PELEAR LOS PROTAGONISTAS SE ENFRENTAN MONTADOS EN MOTOS Y LANZANDO DISCOS LUMINOSOS EN ESTA SUPERPRODUCCIÓN DE DISNEY.



Tron: el legado

Batalla virtual: La secuela de un filme de culto. En 1982 se estrenaba “Tron”, donde la realidad virtual de un videojuego era terreno frondoso para las nuevas tecnologías. Ahora llega la continuación, también con Jeff Bridges atrapado en un mundo digital, con un clon... y su hijo tratando de salvarlo. Se estrena el jueves.


Tron: Legacy J eff Bridges tenia 32 años cuando protagonizó Tron , en 1982, una película que costó 17 millones de dólares, recaudó 33 e inspiró al actual jefe de animación de Disney, John Lasseter (director de Toy Story ), a crear toda la imaginería generada por computación que suele sacudirnos la cabeza en estos días. El actor interpretaba a un ingeniero de software, Kevin Flynn, quien se introducía como hacker en un programa computado, toda una novedad para la época. La película no fue un éxito de taquilla, pero generó un culto, tuvo su videojuego, su propio programa de televisión y ahora tiene su secuela, Tron: el legado , que en la Argentina se estrena el jueves, un día antes que en los Estados Unidos.



Jeff Bridges dice que dudó cuando lo invitaron a formar parte de esta segunda parte. Recuerda haberse preguntado qué podría agregar él, a su edad, a una aventura en 3D en un mundo digital poblada de efectos especiales. Y asegura que terminó aceptando una vez que se subió a bordo Steven Lisberger, el creador y director de la primera, que aquí es consultor del nobel Joseph Kosinski. Y con eso le hizo un favor a la película y a sus muchos seguidores que lo vieron el año pasado, a los 60, agradecer por primera vez un Oscar gracias a su interpretación de un músico en Loco corazón .



Las jóvenes generaciones seguramente van a disfrutar más de las escenas de acción protagonizadas por el elenco joven, especialmente Garrett Hedlund (Sam Flynn) y la bella Olivia Wilde (Quorra), a quienes se verá peleando como gladiadores arrojando discos luminosos hechos con 134 luces LED, a bordo de las motos luminosas o Lightcycles, usadas para manejar sobre los haces luminosos de esta realidad virtual y que diseñadas por el futurista alemán Daniel Simon en base a los dibujos originales de Syd Mead ahora cubren al conductor convirtiéndolo en uno con el gadget.



La tecnología en 3D de Tron: El legado fue desarrollada después de Avatar y dicen sus creadores que no hay nada que la supere por el momento. Pero los admiradores de Bridges y en especial los fans de la Tron original encontrarán mas que interesante no sólo verlo hablar con un clon más joven, Clue, hecho a su imagen y semejanza por los mismos artistas que rejuvenecieron a Brad Piitt en El curioso caso de Benjamin Button , sino también encontrar que su personaje ha crecido y se ha hecho budista. “Un hippie en Silicon Valley”, lo llama Lisberger.



“Dudé mucho antes de aceptar, más de lo habitual, pero luego entendí que debía agregarle una noción de mito moderno a la película, que no fueran sólo efectos especiales. Me gusta la idea de que explore qué es lo que está pasando con la tecnología ahora, y cómo vamos a surfear esas aguas, si para el bien o para el mal”, dice Bridges en los mismos estudios de Venice Beach donde se trabajó en la digitalización de los personajes. Cuenta que es muy amigo de un maestro zen, Bernie Glassman, y que lo llevó de consultor. “El me ayudó a entender el viaje de Kevin Flynn. Imaginarme a este hombre que ha estado atrapado en este universo virtual por 20 años, metido adentro de una computadora, en medio de lo absoluto, creando programas a su imagen y semejanza, como Clue, que luego se le vuelve en contra. La idea detrás es que podés ser un prisionero de tus preferencias y hasta un esclavo si te descuidás. Y eso le pasa a Kevin hasta que viene su hijo Sam a salvarlo”.



Es entrenido escucharle contar cómo era aquel primer rodaje, en los ‘80. “Filmábamos en blanco y negro y el trabajo lo completaban luego unas mujeres en Korea... Teníamos mallas blancas pegadas al cuerpo... En el set se pegaba cinta adhesiva blanca para armar los haces de luces del grid”. Ahora casi no hay set, aunque el director es arquitecto y creó algunos especialmente en la “casa” blanca de Flynn, y eso lo descoloca más que a los actores más jóvenes, acostumbrados a las pantallas verdes y al CGI. “Ya no hablo de no tener set, hablo de que ahora trabajás en una habitación pintada de verde y que en vez de cámaras hay cientos de sensores que te apuntan. Y estás otra vez con la malla, pero con puntos sobre el cuerpo y tu cara”. “¡¡¡Filman sin cámaras!!!”, se asombra Bridges.



Su clon es generado por la más pura tecnología y requiere de un actor que ofrece el cuerpo de un joven Kevin Flynn y de un Bridges con casco lleno de puntos que dibujan su rostro en una pantalla de computadora. El resultado es asombroso, un rejuvenecimiento sin botox muy parecido al original.



“Pronto van a poder unir a dos actores, por ejemplo a mí y a Bruce Boxleitner (que también estuvo en la original) y agregarle una dosis de Marlon Brando y crear un personaje nuevo. Es muy loco”, acota Bridges. Su presencia fue vital para la secuela, coinciden sus creadores. “Sin él no hubiéramos podido tener la continuidad del personaje, su conflicto, sinceramente no creo que esta película se hubiera hecho sin Jeff. El desnuda su alma, acepta unos primeros planos agresivos, tiene un coraje único, no hay otro actor de su calibre”, reconoce Lisberger

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