domingo, 26 de septiembre de 2010

HOY VOLVIO ALTUNA AL CLARIN ! GRAN NOTICIA !







PARA LOS QUE EXTRAÑABAN AL CREADOR DEL LOCO CHAVEZ Y DEL NENE.....
ALTUNA RECUPERA EL LUGAR QUE SE GANO POR SER EL MEJOR DIBUJANTE COSTUMBRISTA DE LA ARGENTINA.

SALUDOS ALTUNA Y GRACIAS POR VOLVER !!

Horacio Altuna es de lo que no hay: un artista universal
26/09/10 “Es lo que hay. (Reality)” trata sobre los Volcatti: una tira porteña y familiar. Hoy volvió a la contratapa de Clarín el padre de El Loco Chávez y Pampita.

PorJuan Sasturain
Opinión

Etiquetas
Horacio Altuna, cultura Hijo de su tiempo de único privilegiado y discípulo de los que le hicieron la cabeza con el formato de la aventura necesaria y la necesidad de la Aventura, Horacio Altuna es “uno de los nuestros”. Compartimos un lugar virtual, histórico, político, profesional, afectivo y de experiencia en el que las coincidencias –en todos los sentidos: el azar y la convergencia- son más importantes que los matices y camisetas. Cabe aclarar, por si alguien se pone riguroso: no sabemos quiénes somos nosotros pero sí podemos explicar quién es (también) Altuna.

Horacio es un gran dibujante/narrador/artista de perfil bajo y de condición, en todos los sentidos solvente. Buena definición: la solvencia de Altuna. Quiero decir que funciona donde se o lo ponen; y sobra, como suele decir Dolina del hombre sabio o del artista consciente, mostrando menos de lo que sabe y puede con lo que tiene en mano, yendo a la pesca con todas las cartas, sin levantar la voz ni polvareda, hace lo suyo con holgura.

Como historietista tiene varias cuerdas y ninguna lo ahorca. Hace cuarenta años ya era bueno dibujando aventuras (incluso con Oesterheld), barcos y espadas, lugares extraños o antiguos, pilchas de época. Y lindas minas, ya entonces. Hasta que El Loco Chávez , el diario y la colaboración con Trillo lo introdujeron en el realismo urbano –quiero decir porteño-, la contemporaneidad, los tipos apuntados al paso, la historieta hecha desde la ventana del café viendo pasar lo que pasaba: y la novedad inédita de su aptitud para la comedia y las minas (siempre).

Del trabajo de esa dupla, en poco más o menos de una década entintada por la Dictadura, salieron algunas obras maestras ejemplares , como Las puertitas del Señor López –uno de sus mejores momentos, por la amplitud del registro- y, entre otras, algunas pequeñas sagas de cámara, como Charlie Moon o El último recreo , en que el dibujante empieza a darse un gusto hasta entonces latente: la ciencia ficción y la pintura de un futuro imperfecto que él solito, ya en España (van casi treinta años, Horacio…) desarrollará, a color, en Chances y Ficcionario . Y ahí también –aunque se ponía muy serio- había buenas minas, claro.

No se puede contar todo. Nos salteamos el mamero Merdichesky , salido de una película de Woody Allen, disolvemos injustamente a El Nene Montanaro en una secuela del Loco Chavez, rescatamos el blanco y negro de Time Out y Hot Los Angeles –otro punto alto-, juntamos las gloriosas bizarradas de Tragaperras con sus magistrales incursiones en secuencias eróticas que han dado la vuelta (y una mano) al mundo entero. Porque también en eso, Altuna es un artista universal .

Y ahora, esto: segundo regreso, con Es lo que hay , “primer reality de la historieta”, para volver a alquilar el departamento del último piso, el de arriba, de la propiedad horizontal que se estiba diariamente en esa última página que tan bien conoce, como a algunos de sus viejos vecinos. Sabemos que viene de hacer Familia tipo en Barcelona durante años, pero sabemos que no es el tipo de dibujante/narrador que se queda (mirando o dibujando) con lo que hubo sino todo lo contrario: Horacio Altuna es de lo que no hay .





Vuelve Horacio Altuna: “Es lo que hay”, una nueva historieta porteña y familiar en Clarín
19/09/10

Los Volatti serán los protagonistas del regreso al diario del padre de Pampita y El Loco Chávez.


PorJuan Carlos Algañaraz
Barcelona. Enviado Especial

Más información
Perfil

+ Noticias

Etiquetas
Horacio Altuna Estoy feliz de volver a Argentina y a Clarín que es mi casa”, confía el gran autor de historietas Horacio Altuna. Tiene un prestigio internacional que lo consagra como uno de los mejores artistas del género y ha recibido altas distinciones, sobre todo en Cataluña, donde su integración es modélica.

Con el enviado de Clarín , Altuna evocó al Loco Chávez, a Pampita, al Señor López y sus puertitas y al Nene Montanaro, algunas de sus creaciones que más éxito han alcanzado en Argentina y otros países. Y dio claves de su nuevo trabajo, que Clarín publicará desde el próximo domingo 26.

“La nueva serie se llama ‘Es lo que hay. (Reality)’. Una idea a partir de lo que son los reality. Es el primer reality de una familia hecho en historieta. Me va a dar la posibilidad de que, cuando yo quiera, los personajes puedan dialogar con el lector directamente. Como hacen en los reality cuando los nominados se defienden y esas cosas. O inclusive hablar con el autor si están disconformes con las cosas que les pasan. Es un juego”, señala.

¿Cómo será la estructura de la nueva historieta? ¿Similar a “Familia tipo”, que se publicó acá en Cataluña con mucho éxito? Así es. “Familia tipo” ha sido un éxito formidable durante diez años. Y el esquema de “Es lo que hay” es muy similar. Un matrimonio cuarentón, Alejandro “Alex” y Ana, con dos hijos adolescentes, Gus y Bea, con todos los problemas que tienen. Pero si bien los personajes se parecen, “Es lo que hay” sucede en Buenos Aires. Es una tira absolutamente porteña.

¿Cuáles van a ser los cambios de la familia en Argentina? Básicamente, sigue igual. Los nombres serán iguales pero les cambio el apellido. En España se llamaban Vidal y en Argentina se llamarán Volatti. Al padre lo cambio físicamente porque tenía bigote como algunos otros personajes míos. El Loco Chávez, por ejemplo. Los padres de Alejandro Volatti son muy zurdos y los de ella, Ana, son muy fachos, y se pelean. Alejandro trabaja en una multinacional y siempre está preocupado de que haya reajustes y lo echen.

Usted emigró hace 28 años a España y en 1987, cuando finalizó la historieta, los hizo emigrar al Loco Chávez y a Pampita. ¿Ha sido dura la adaptación? Aquí tuve suerte y la experiencia de adaptación es muy buena. Dicen que Cataluña es cerrada y distante. Los colegas catalanes me eligieron hace cinco años, por unanimidad como presidente de la Asociación de Profesionales de la Ilustración de Cataluña. ¡A un latinoamericano que no habla catalán! Además, recibí el Gran Premio del Salón del Comic en el 2004 y era la primera vez que se lo daban a un extranjero.

¿Y que pasó con su identidad? Yo no tengo ninguna duda: soy un argentino y llevo mi identidad a todas partes. Un sociólogo, García Canclini, dice que el deber de los que nos vamos a otros países es llevar la identidad porque se enriquece adonde vayas. No se pierde nada porque se va absorbiendo. Uno aporta y recibe. Pero también estar como presidente de la Asociación de los Ilustradores y luchar por mejorar las condiciones de nuestra profesión me parece un servicio, un agradecimiento.

Las creaciones de más éxito suyas pasaban en Buenos Aires, los personajes y las situaciones eran muy porteñas. ¿No tuvo problemas para hacer todo eso y llegar a una enorme cantidad de lectores desde España? No. Para mí era echar el ancla, no alejarme de aquella realidad, que era la mía. Yo me siento muy hermanado a esa realidad de Argentina, de Buenos Aires. Además viajo dos veces por año. Siempre estoy pendiente de lo que pasa. “El Nene Montanaro”, por ejemplo, era antimenemista, y esa época yo la vivía cotidianamente. Ahora estoy feliz de volver a Clarín porque me permite estar allá, es como si estuviera físicamente allá.

Un personaje suyo que tuvo una gran aceptación fue Pampita.

Tanta que a veces teníamos que sacarla un poco porque cada vez que salía se comía al personaje, al Loco Chávez. Siempre me dijeron que tenía habilidad para dibujar mujeres. Era una chica linda pero inteligente. El cable a tierra del Loco. Como se dice, tenía una cara de ángel y un cuerpo bárbaro. El sueño del pibe. Un minón, pero buena como mi mamá. Era más centrada que el Loco.

¿Conoció alguna mujer que le inspiro o le recordaba a Pampita? Cuando se hizo el programa por televisión la actriz que hacía de Pampita era Adriana Salgueiro. Era bellísima y espectacular.

Usted ha hecho bastante dibujo erótico para Playboy, con mucho éxito.

Trabajé durante doce años para Playboy, y me fue muy bien. Se vendía en doce países. Hice unas quinientas páginas. Todavía los sigo vendiendo porque conservo todos los derechos.

Usted ha dicho que el comic no ha agotado su lenguaje, sus posibilidades de expresión. ¿Por qué? El comic tendría que ser como el cine, que temáticamente abarca toda clase de contenidos. En cambio el comic está más vinculado a temas infanto-juveniles. Tendría que haber más comic político, social, de vida cotidiana. Que se haga de todo, pero que acompañe el crecimiento intelectual del lector. Que empiece leyendo Batman pero que tenga otros temas cuando llegue a los 35 años, por ejemplo.

El comic digital, realizado por computadora, es realmente otro lenguaje.

Puede llegar a serlo. Pero también puede ser un conflicto. Porque no se sabe como va a ser definitivamente. A fin de mes vamos a hacer unas Jornadas de Comic Digital en la Asociación de Ilustradores. Ahora trabajamos para el papel y se incorpora a soportes digitales. Pero se pueden añadir música, animación, multimedia. Va a terminar por ser otro lenguaje. El dibujante va a tener que trabajar con un programador. Muy distinto.

Ha tenido una exitosa asociación con el guionista Carlos Trillo.

Son historietas que han salido en Buenos Aires, como el “Loco Chávez”, “Las puertitas del Señor López” o “El Nene Montanaro”. Nuestro encuentro fue una conjunción astral. Queríamos hacer lo mismo. Trillo tiene una gran imaginación y es un tipo muy talentoso. Yo estoy siempre con los pies en la tierra, la vida cotidiana. El es más fantasioso y yo estoy más atento a lo cotidiano. Los guiones siempre los hemos hecho entre los dos.

¿Por qué cree que su tipo de dibujo, digamos clásico, también influyó en la gran difusión de sus historietas? Soy muy realista. Soy un clásico dibujante. Mis influencias son los viejos maestros de la historieta y del cine americano de los cuarenta y cincuenta. Cuando hago un comic pienso que estoy realizando una película. Las imágenes, las secuencias, las manejo con una cámara. En comic se trata de hacer la síntesis de lo que se hace en cine, es el story board (el dibujo de las principales imágenes del film con los decorados). Yo hice cine, el “Gringo Viejo” de Luis Puenzo.

“Las puertitas del Señor López” tenía una profundidad muy especial.

Es que todos tenemos algo del señor López. Las huidas hacia delante, no querer ver ni poder modificar la realidad. Es un personaje patético. Por eso, cuando se realizó la película, el final feliz no me gustó nada. El señor López no podía, nunca, ganar.

Los personajes de “Es lo que hay” ya tuvieron su bautismo de fuego, de alguna manera, en “Familia tipo”. ¿Cómo fue la recepción de la tira? Bueno, no todos los lectores compartían algunas cosas. Aquí, en Cataluña, hay una cosa que es lo políticamente correcto, que me tiene podrido porque es la censura de esta época. Si Gila, Perich o Chumy Chumez viviesen hoy aquí no podrían hacer el humor que realizaban hace años. Perich hacía chistes de discapacitados, ciegos, de la suegra. Hoy lo acusarían de machista. Está bien reírse.

¿Pero qué era lo que les molestaba a esos lectores? Por ejemplo, en “Familia Tipo” la madre trabajaba de ama de casa. Recibí cartas de alguna organización feministas criticándome y diciéndome que ella no se realizaba, como si fuera denigrante que una señora esté en su casa. Mi mujer está en mi casa y es culta, inquieta y tiene mil actividades. ¿Y cuál es el problema? Y otro tema recurrente conmigo es que como hago chicas lindas me acusaban de machista. Uno de los personajes, Gus, es machista y le va muy mal todo el tiempo. Pero la lectura de algunos es que era machista y que yo hago una historieta machista. No tiene sentido. Ponen en mi cabeza pensamientos que no tengo. Gus se pelea frecuentemente con su hermana Bea, que tiene un novio, un muchacho ingenuo. Le hace un chiste: “¿Vos sabías que era adoptada? La trajeron de Ucrania, donde la compraron muy barato pero todavía no han pagado las últimas cuotas”. ¡Las cartas que recibí de gente que había adoptado diciéndome de todo! Pero ese es un riesgo que, con variantes, también le ha podido pasar en Argentina o en los más de veinte países en donde se venden sus obras. Que la gente lo identifique con sus personajes, crea que piensa o siente como ellos.

Miguel Delibes decía que cuando un personaje habla hay lectores que piensan que habla el autor. Si en mis historietas hago un personaje gay, yo no soy gay; si hago historietas policiales, no soy ni cana ni ladrón. Pero sí me ponen a veces ideas que no tengo.

¿Y cómo siente que es su relación con sus personajes? Es como una esponja. Veo realidades y trato de copiarlas o interpretarlas. Lo importante es que los personajes tengan carnadura, sean creíbles. La historia va por allí.

No hay comentarios: