martes, 27 de octubre de 2015

Francia: venden un original de Tintín a más de 1.500.000 euros

Fotos: elmundo.es
   Una doble plancha original del álbum de Tintín "Le Sceptre d'Ottokar", publicada en 1939, fue subastada hoy en París por 1.563.000 euros, anunció Sotheby's.
   Se trata de un "récord mundial" para una doble plancha original de Hergé, explicó Sotheby's, que había fijado un precio orientativo para esta pieza de entre 600.000 y 800.000 euros.
   De un tamaño de 40 por 60 centímetros y realizada con tinta de China, sus 14 viñetas muestran el ataque militar que sufre el avión en el que vuelan Tintín y su perro Milú y se publicaron en la revista belga "Le Petit Vingtième".
   Era la pieza estrella de la subasta de la colección del belga Jean-Arnold Schoofs, considerada una de las mayores del mundo del cómic, de la que se vendieron 132 lotes por un total de 2,7 millones de euros. (EFE)

sábado, 19 de octubre de 2013

FELIZ CUMPLEAÑOS PATORUZU !

DEL DIARIO CLARIN

Patoruzú, el cacique más amado de la Argentina, cumple 85 años

Por Néstor Rivas

Descendiente de faraones, es el último de los Tehuelches Gigantes. Vida y obra de una estrella de la historieta.
Patoruzu


20/10/13
Llegó a Buenos Aires el 19 de octubre de 1928. Su arribo había sido anunciado en las páginas de Crítica de la siguiente manera: “Don Gil Contento adoptará al indio Curugua-Curiguagüigua”, “Mañana debuta el indio Curugua-Curiguagüigua”. Pero al recibirlo en la estación de ferrocarril, don Gil Contento, el protagonista de la tira, exclamó: “¡Al fin llegaste Patoruzú! ¡Te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas!”. Dicen que Dante Quinterno, su creador, se convenció a último momento de rebautizarlo y se inspiró en el nombre de una golosina de la época llamada “pasta de orozuz”, semejante a los polémicos caramelos “media hora”.
Patoruzú, el último cacique de los Tehuelches Gigantes, alcanzaría al poco tiempo una popularidad definitiva entre los personajes de la historieta argentina, un podio en el que sólo lo acompañan, por derecho propio, Hijitus y Mafalda. Por lo pronto, es el más longevo de los tres, a sus 85 vigorosos años.
Patoruzú nació como personaje secundario de “Las aventuras de Don Gil Contento”, un porteño fanfarrón y chanta que recibía al indio a modo de herencia de un tío acaudalado. La tira se canceló a los dos días y Patoruzú reaparecería recién en septiembre de 1930, en las viñetas de “Julián de Monte Pío”, en el diario La Razón. El primer Patoruzú era más bien bruto y taciturno pero creció hasta encabezar la historieta, a partir de 1931. Pocos años después, la leyenda del cacique sería reelaborada por última vez en las páginas de El Mundo a través de la figura del “porteño vivo” por excelencia: su padrino, Isidoro Cañones, un playboy alérgico al trabajo, aficionado al whisky, las minas y los autos deportivos, a quien el indio conoce como animador de un circo. (¿Y por qué, en la versión diminutiva, Patoruzito e Isidorito ya son compañeros de aventuras desde niños? Por la magia de la historieta, y punto.) La dupla protagonizó cuatro décadas de andanzas originales y llegó a vender 300.000 ejemplares semanales de su propia revista. Y ya llevan otras cuatro décadas más de reimpresiones, apenas actualizadas con el reemplazo de los nombres propios de la farándula y de algunas expresiones de antaño por otros más vigentes. Todo indica que los niños del futuro continuarán descubriendo el curioso argot del cacique Patoruzú, que amalgama expresiones de todo el territorio argentino.
La biorgafía de Patoruzú se fue develando con el correr de las tiras. Desciende de los faraones egipcios y sus antepasados más cercanos llegaron a América mucho antes que Colón. Es dueño de media Patagonia, pero administra su enorme fortuna con la sola asistencia de dos empleados, su nodriza Chacha y el capataz Ñancul. Posee una fuerza sobrenatural, producto combinado de su herencia genética con una alimentación híper saludable y un riguroso régimen de baños termales. De sus ancestros, también heredó la nariz pronunciada y los grandes pulgares de sus pies. Se dice que es más bien “fiero”, y la pinta no lo ayuda: sandalias, botamangas arremangadas, boleadoras al cinto, poncho sobre el torso desnudo y la vincha, apretando sus crenchas largas y negras, coronada por una única y solitaria pluma, símbolo de su jerarquía tribal. Exhibe una timidez casi patológica frente al sexo opuesto y el dinero sólo le importa de manera secundaria, mientras garantice su subsistencia y la de los suyos, y lo pone a disposición de quien requiera auxilio. Pero, eso sí, es muy celoso de las ambiciones de maulas y trompetas que intentan aprovecharse de su bonhomía. Esto incluye a su padrino, Isidoro, que todos los meses recae en el mangueo, ya sea para pagar el alquiler o para cancelar alguna deuda de juego.
Dante Quinterno –que además fundó el gremio local de los historietistas, inspirado en el modelo que forjó Walt Disney, con quien además trabajó– tuvo que reunir un numeroso equipo de guionistas y dibujantes para cumplir con las demandas de aventuras de sus lectores. Dedicó a sus colaboradores un detallado perfil del personaje, del cual no debían apartarse ni un centímetro. Allí, Quinterno define a Patoruzú como “el hombre perfecto, dentro de la imperfección humana”; “generoso hasta el asombro”, pero a no confundir “su credulidad e ingenuidad con la necedad del lelo”. “Patoruzú sale invariablemente en defensa del débil y por una causa noble se juega íntegro, sin retaceos”, y “traspone las fronteras de lo humano para transformarse en un símbolo del Bien”. Se lo ha criticado por ingenuo y patriotero, pero sus aventuras tienen un encanto innegable y su personalidad es una aleación de heroísmo y buenas intenciones.
Esas pequeñas revistas apaisadas que recogen sus andanzas –e incluyen unos avisos publicitarios muy misteriosos– despiertan aun hoy sonrisas de ternura entre chicos y grandes.
¡Larga vida a Patoruzú, canejo!

lunes, 23 de septiembre de 2013

El Capitan Raimar-Harlock


TRAILER DE LA NUEVA PELICULA DEL CAPITAN RAIMAR-HARLOCK !

domingo, 11 de agosto de 2013

Bruselas, la ciudad ilustrada

DEL DIARIO LA NACION

Bruselas, la ciudad ilustrada

Un sorprendente tour de murales enhomenaje al cómic, para internarse en esta capital y volver a la infancia.
Por   | Para LA NACION
BRUSELAS.-Esta ciudad mantiene una estrecha y duradera relación con la historia del cómic. Aquí trabajaron Georges Remi o Hergé, Morris y Franquin, entre muchos otros grandes historietistas de una identificable e influyente escuela. Y la capital misma es un libro abierto, cuyas páginas pueden asomar sobre las medianeras de edificios, para ser descubiertas a cada paso, a la vuelta de cualquier esquina, en coloridos murales.
Más de treinta de estas obras se mimetizan entre el paisaje urbano. Encontrar a sus personajes, camuflados por las calles, no es tarea sencilla. Hay que superar la tentación de frenar a cada momento ante las chocolaterías, los bares de cervezas y los magníficos ejemplos de arquitectura art nouveau. Un mapa temático (los 50 centavos de euro mejor invertidos en la Oficina de Turismo) y dos días bien organizados bastan para cubrir la ruta del cómic strip mural en Bruselas y despertar al niño que llevamos dentro.
La Grand Place es el mejor punto de partida para emprender la búsqueda desde la mañana, después de un giro de 360º para ver en detalle los preciosos edificios que la rodean, entre el Museo de la Ciudad, el de la cerveza, restaurantes, chocolaterías y el Ayuntamiento junto a la Oficina de Turismo. Por la calle que sale desde la plaza en dirección a la peatonal, la primera piedra libre es para Tintín y el capitán Haddock, los famosísimos personajes de Hergé. Entre el movimiento de este breve paseo y en lo alto de un edificio, se puede ver el fresco de una escena de El asunto Tornasol, en el que ambas figuras bajan por una escalera.
 
Unos treinta murales con personajes como Lucky Luke, los Hermanos Dalton, Olivier Ramenau y Colombe Tiredaile integran el circuito de homenaje a la historieta. 
Tras seguir por la misma rue de l'Étuve se llega a una de las esquinas con mayor concentración de turistas en Bruselas. Allí está la estatua del Manneken Pis, el célebre chiquito que orina a la vista de todos. Hacia la izquierda, precisamente sobre rue du Chêne, una nueva pintura muestra a Olivier Rameau y Colombe Tiredaile, tomados de la mano, entre sonrisas y fuegos artificiales. Algo más alejado, donde las escenas turísticas dan paso a la cotidianidad de la vida en Bruselas, en la esquina de rue des Alexiens, próxima a una parada de colectivo, Young Albert y otros personajes de Yves Chaland esperan como uno más la llegada del tranvía. El proyecto de pintar paredes libres entre edificios con homenajes a los más destacados historietistas se lanzó en 1991 entre el gobierno de la ciudad y el Centro Belga del Cómic. La iniciativa confirmó a Bruselas como uno de los principales centros del noveno arte y el circuito de murales se instaló pronto como atracción turística.
En rue Philippe de Champagne está el personaje de la serie XIII -un amnésico que intenta descubrir su pasado - apoyado sobre un taxi amarillo. Jean Van Hamme, el guionista, y William Vance, el dibujante, se inspiraron en la novela de Robert Ludlum El caso Bourne. A pocos pasos, otra pared nos transporta a la galaxia con una de las primeras mujeres protagonistas de una serie a comienzos de los años setenta: la japonesa Yoko Tsuno, creada por Roger Leloup y publicada por Dupuis. Por último y casi por casualidad, al cruzar rue des Bogards, sobre un negocio que vende toda clase de cervezas, la melancólica imagen de Monsieur Jean -de los inseparables Philippe Dupuy y Charles Berbérian - en tonos amarillos y grises llena de nostalgia una esquina.
 
Unos treinta murales con personajes como Lucky Luke, los Hermanos Dalton, Olivier Ramenau y Colombe Tiredaile integran el circuito de homenaje a la historieta. 
En marcha otra vez hacia el sector de mayor concentración de chocolaterías y bares de cervezas que rodean la Grand Place, vale la pena sentarse a tomar algo antes de salir por las últimas obras del día. Le Cirio -rue des Bouchers 18- es un auténtico bar de puro art nouveau, que solía ser el centro de reunión de artistas, o Greenwich -rue des Chartreux 7-, elegante café que contaba entre sus habitués a René Magritte, que se reunía a jugar al ajedrez con otros colegas surrealistas.
Un grupo de turistas se acomoda frente al mural de Ric Hochet. El amontonamiento ayuda a encontrarlo enseguida. En una callecita angosta, los visitantes, bajo paraguas y una lluvia indecisa, presencian el instante en el que un villano amenaza a Nadine en un departamento del primer piso, mientras al inspector Bourdon, en la planta baja, se le vuelan el sombrero y la pipa ante la sorpresa, y más arriba Ric Hochet cuelga del tejado.
La satisfacción de poner dos tildes más en la lista llega de la mano de dos murales que acompañan dos esquinas y un bar en cada una, donde los dibujos se mezclan entre parejas y crean una armoniosa convivencia entre la realidad y la fantasía. De un lado, Broussailles -de Frank Pé-, la primera obra de este extenso cómic strip mural, realizada en julio de 1991. Se trata de dos jóvenes abrazados que caminan alegres, enfrentados a la esquina donde el espía Victor Sackville +obra de Francis Carin- pasea elegante del brazo de una dama distinguida, dentro de una atmósfera misteriosa.
El Día de los Globos es otra oportunidad para rendir tributo a íconos belgas, como Los Pitufos.. Foto: LA NACION 
 
El bulevar Anspach es una buena distracción con librerías y tiendas especializadas en cómics, que se ubican una tras otra en este camino que lleva al edificio de la Ópera o Teatro Real de la Moneda. Allí se puede encontrar libros a buenos precios, el famoso cohete colorado de Tintín en diferentes tamaños (de 5 a 179 euros), entre otras piezas de colección. El ambiente que rodea el bulevar es ideal para quedarse hasta la hora de la cena, por la gran variedad de restaurantes, entre cadenas de comida rápida y hasta un Pizza Hut. Si quedan ganas de caminar un poco más, a cinco minutos, Delirum Café es un famoso bar para ir con tiempo y cuidado a elegir entre una variedad de casi 2500 cervezas, probar un par y escuchar buena música. Muy cerca del bar, Gastón Lagaffe (el célebre antihéroe de André Franquin) parece escondido en la entrada a un estacionamiento, con un yoyó en la mano, tras haberle golpeado la cabeza a un señor que pasaba por la calle.
 
Tintín, uno de los grandes protagonistas de la ciudad ilustrada. 
 

De Los Pitufos a Asterix

Con las energías recargadas para encarar un segundo día a puro andar, la mañana empieza al costado de la estación central con un pitufo gigante que le roba las mejores fotos a las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza. Los Pitufos son otra creación belga, más precisamente de Pierre Culliford, alias Peyo, que los presentó en 1958 en la revista Spirou.
Inaugurada en 2006, la Maison de la Bande Dessinée es un paraíso del cómic, en el bulevar de I'Impératrice. Dos o tres veces al año ofrece exhibiciones dedicadas a autores o personajes, con trabajos originales e ilustraciones inéditas. Ahora, por ejemplo, hasta el 24 de noviembre se puede ver por una entrada de 3 euros la muestra sobre Will, artista fundador de la escuela Marcinelle, junto con Jijé, Franquin y Morris. El cómic, ligado a la prensa y con alto contenido pedagógico y doctrinal, tuvo dos escuelas importantes: la de Bruselas y la de Marcinelle. La primera, liderada por Hergé y caracterizada por líneas rectas, se diferencia de la segunda que impuso las formas redondeadas y los contrastes de color, para incluir dramatismo a historietas dirigidas a un público joven.
A espaldas de la catedral de San Miguel y Santa Gúdula aparece el mural de Armando Catalano (del artista suizo Enrico Marini), valiente y alerta. Y a escasos metros, sobre el bulevar Pacheco, espera otra figura, esta vez una estatua, un antihéroe enorme y colorido, que obliga a acercarse. Se trata de la estatua de Gastón Lagaffe, uno de los más influyentes de la historieta internacional, con una maceta en una mano y el gato a sus pies. Detrás de Gastón, unas escaleras bajan hacia el Centro Belga del Cómic, visita obligada no sólo para recorrer sus exposiciones, sino también para admirar el edificio, obra del padre del art nouveau, Víctor Horta.
Todavía quedan murales escondidos y ciudad por recorrer. Hay que apurar la marcha para llegar a ver algunos más, casi en el límite del centro. Allí están Spike y Suzy, arriba de otros queridos héroes -Jerome, Ambrose y la tía Sidonia-, todos apilados y sostenidos por un fuerte Manneken Pis; a pocos metros los campeones de FC, que rara vez ganan un partido, caminan por el césped, y en la zona que rodea Quai des Charbonnages, entre un canal, calles floridas y cafés, Billy the Cat, el niño reencarnado en un gato, corre con sus amigos.
 
El Centro de la Historieta, imperdible para los fans del noveno arte. 
 
Asterix, Obelix, Lucky Luke (el vaquero más rápido que su sombra), Blake y Mortimer, y Nero (de Marc Sleen, el dibujante más prolífico del mundo, según el Libro Guinness de los Récords) son algunos de los otros personajes ilustrados sobre los edificios. Luego, el tiempo que queda, se podrá dedicar sin culpa a las chocolaterías cercanas a la Grand Place: Mary, Neuhaus, Pierre Marcolini o Godiva, y culminar un paseo diferente por una ciudad única.

datos útiles

Para ver
  • Maison de la Bande Dessinée: en el bulevar de I'Impératrice 1. Abre de martes a domingo, de 10 a 18, y tiene una entrada única de 3 ?.
  • Centro del Cómic Belga: Queda en Rue des Sables 20, muy cerca de la estación central de trenes. Abre todos los días, menos los lunes, de 10 a 16. Entrada, 8 ? para adultos; menores de 12 a 18, 6 ?, y los menores de 12, 3 ?. Este centro cuenta con una sala de lectura que tiene acceso libre. También aquí se organizan tours para recorrer la ruta de los frescos en la ciudad. Contratar una guía turística cuesta 115 ? y se puede armar un grupo de hasta 25 personas, para salir a buscar cómics y escuchar sus historias durante 2 horas y media. La reserva se debe hacer al menos dos semanas antes a visit@comicscenter.net. Hay tours en español.

sábado, 10 de agosto de 2013